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XIX° Domingo del Tiempo Ordinario, 9 de agosto de 2015

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EL PAN VIVO ENTRE SU PUEBLO “Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.” (Ef 4,31-32)
Iº lectura:1Re 19, 4-8;Salmo:33;IIº lectura:Ef 4,30-5,2;Evangelio:Jn 6, 41 - 51
“Vengan a la Eucaristía, vengan…”. Con estas palabras el Santo Cura de Ars nos recuerda que, aún siendo frágiles y débiles, necesitamos acercarnos a Jesús Eucaristía de manera frecuente y sincera. “Yo soy el pan de vida” (Jn 6,48), nos dice el Señor en el Evangelio y se nos recuerda con fuerza la necesidad de recibirlo en la Comunión y de esta manera, participar en la vida divina y así salir victoriosos del pecado y las tentaciones, corroborando aún más nuestra condición de cristianos.
“YO SOY EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO…”
Las palabras de Jesús están llenas de amor y confianza. Su palabra es alimento que da la vida, y su vida es alimento para el hombre.

La Transfiguración del Señor / Santo Cristo de La Grita, 6 de agosto de 2015

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“¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!” El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.(Sal 96,1-2)
Iª lectura:Dan 7, 9-10. 13-14;Salmo:96;IIª lectura:2Pe1, 16-19;Evangelio:Mc9, 2-10

En la fiesta de la Transfiguración del Señor, recordamos el rostro sereno de nuestro patrono: el Santo Cristo de la Grita. Sus facciones, su dolor, su serenidad, se muestran a cada fiel como un signo de lo que cada devoto busca en Él. Nuestra vida se centra en lo que significa para cada uno la presencia de Cristo crucificado y glorificado; su vida, su rostro, su ejemplo, son reglas de vida para seguir con convicción
CON JESÚS ESTAMOS BIEN
Una de las páginas más hermosas del Evangelio es esta: la Transfiguración de Jesús en presencia de Pedro, Santiago y Juan. Sin duda, muchas veces hemos sido testigos de la Palabra de Dios en cuanto somos parte de la Iglesia, pero aún así no ha sido suficiente para poder decir con Pedro:“qué bien se está…