XVº Domingo del Tiempo Ordinario


“Anda, haz tú lo mismo…”

“Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.”


Iº lectura: Dt 30, 10-14; Salmo: 68; IIº lectura: Col 1, 15-20; Evangelio: Lc 10, 25-37


Ser cristianos no es que sea difícil, lo difícil es darnos cuenta que debemos practicar la justicia y la misericordia como elementos fundamentales para vivir como sinceros y verdaderos discípulos de Jesús. Actualmente son muchos los caminos equivocados que se presentan y la actitud inerte de muchos ante las necesidades del prójimo, debe hacernos reflexionar cada vez más…


El camino de la caridad…

Jesús no da rodeos ante la pregunta del legista. Jesús da una enseñanza precisa y las pautas a seguir. La dignidad humana vale más que los títulos, que las culturas o las razas. El hombre, imagen y semejanza de Dios, es el espejo donde cada uno debe mirarse para darse cuenta el camino que se debe seguir. ¿Qué debemos hacer? La respuesta la encontramos en lo que hizo el samaritano: mirar más allá de cualquier uso social u otras situaciones o condiciones. Por encima de todo está el deber de ayudar, colaborar, usar misericordia para quien la necesita, ser verdaderos discípulos de Jesús. Hoy día hay muchos heridos en las calles de la vida; hay muchas personas (podemos ser nosotros mismos), golpeadas y dejadas en peligro de la muerte inminente causada por los golpes mortales de una sociedad carente de respeto hacia la dignidad del ser humano. No seamos partícipes de las injusticias que puedan formar parte de la sociedad, seamos portavoces de tranquilidad, de equidad, de armonía, de paz. La justicia y la misericordia se viven en la medida que estemos convencidos que Jesús es maestro de amor, no dejemos perder ni pasar esta oportunidad en el camino de la vida en la que estamos inmersos.


María, la madre de todos…

María Santísima nos enseña a caminar de la mano con Jesús y a transmitir el evangelio a todos. Seamos discípulos y misioneros, no teniendo miedo a los que, burlándose del mismo Dios, dañan la dignidad de los hombres, olvidando que todos somos imagen y semejanza de Dios. Así sea.


“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.” Beato Juan XXIII

P. José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

I° Domingo de Cuaresma

"Un comunicador tachirense"